Cómo pasar un invierno sano

A estas alturas del mes de enero, descienden los termómetros y llegan las enfermedades más frecuentes asociadas al invierno. Lo normal es que el frío afecte principalmente a las vías respiratorias, produciendo problemas de salud como la gripe, los catarros, bronquitis, faringitis y otras más graves como la neumonía. Los problemas derivados del frío no tienen un efecto inmediato sobre las personas y en muchas ocasiones, sus primeros síntomas aparecen a los pocos días de habernos expuesto a bajas temperaturas.

Además de los problemas respiratorios, es un hecho que en invierno la población aumenta de peso y suele incrementar la probabilidad de sufrir algún cuadro depresivo y de estrés. Asimismo, según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC), la prevalencia de enfermedades cardiovasculares aumenta en invierno más de un 20% y hasta un 10% las coronarias. Ésto es debido a los efectos que las infecciones del tracto respiratorio ejercen sobre el agravamiento de la insuficiencia cardíaca, los eventos isquémicos y otras enfermedades del corazón. Y no nos debemos de olvidar de la piel. Las bajas temperaturas generan deshidratación con la consecuente aparición de tirantez, irritaciones y sequedad. Igualmente, los rayos del sol siguen siendo agresivos y ejercen efectos perniciosos sobre la piel, aunque parezcan más suaves en invierno que en verano.

Por tanto, es esencial tomar algunas precauciones básicas que nos ayuden a evitar sorpresas desagradables en nuestra salud:

  • Vístete adecuadamente y evita los cambios bruscos de temperatura. Para ello, puedes vestirte en capas. La primera, en contacto con la piel, de tejido transpirable que evacue la humedad y mantenga la temperatura corporal; una segunda que estabilice la temperatura, y una tercera (chaqueta) que impida la pérdida de calor.
  • Refuerza la higiene. Los virus circulan con mayor frecuencia y la tasa de contagio aumenta por el hecho de estar en ambientes cerrados y mal ventilados. Para ello, lavarse las manos sigue siendo una de las mejores formas de evitar el contagio.
  • No olvide el protector solar. Ya lo comentamos. Es esencial seguir protegiéndose la piel ya que los rayos ultravioleta A (UVA), causantes del envejecimiento de la piel, incrementan su presencia en invierno.
  • Intensifica el cuidado de la piel. Durante esta época del año, la piel lucha contra los efectos del frío y los cambios bruscos de temperatura. Para afrontar estas variables es aconsejable estar pendientes de hidratar y nutrir la piel adecuadamente.
  • Cuida tu estado mental. Es importante mantener una actitud y una disposición mental positiva. Por otro lado, resulta de gran ayuda descansar y dormir en un ambiente agradable y con temperatura adecuada.
  • No abandones el ejercicio físico. Es importante, no renuncies al deporte para mantenerte saludable aunque haya frío.

 

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