La importancia de comer sin prisa

La prisa nos ha invadido todos los ámbitos de nuestra vida. Cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, vamos corriendo de un lado a otro. Ni siquiera somos conscientes de las consecuencias negativas que todo este estrés genera en nuestra salud. En el caso de la alimentación, esa velocidad además está directamente relacionada con un mayor peso corporal. Sabemos que comer rápido no es bueno para nuestra salud, provocando numerosos problemas gástricos.

Por tanto, la dieta que sigamos es una cuestión básica que atañe a nuestra salud. No sólo importa el qué comas sino el cómo. Y comer despacio es una manera sencilla de añadir salud a tu organismo, eliminando parte del estrés de tu rutina diaria.

Según varios estudios existen 4 motivos esenciales que deben llevarnos a evitar tener por costumbre comer rápido:

  • Menor consumo calórico. Las señales que el estómago manda al cerebro para decirle que ya está saciado y que no es necesario ingerir más alimento, tardan de media unos 20 minutos. Al comer más despacio, tendrás el aviso antes de acabar de comer y por tanto ingerirás una cantidad menor de calorías.
  • Aumento de la saciedad. Al acabar las comidas, la sensación de hambre es menor si comes a un ritmo pausado.
  • Menos problemas digestivos. Los gases, hipos y otras molestias gástricas se reducen mucho al aumentar el tiempo de tus comidas.
  • Mayor hidratación. Quienes comen relajadamente aumentan su consumo de agua, mejorando la hidratación y aumentando la distensión del estómago, lo que hace que reduzcan cantidades.

La velocidad nos ha encadenado, todos somos presa del mismo virus que altera nuestros hábitos, invade nuestros hogares, y nos obliga a nutrirnos de forma no saludable. Hay que liberarse de la velocidad y disfrutar del placer de comer.

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